Las calles se empiezan a quedar vacías
mientras la noche acaricia las aceras,
se encienden las silenciosas farolas
que anuncian la oscuridad que comienza.
La ansiedad envuelve el alma
ante la soledad asumida,
inquieta penumbra de desesperanza
que recuerda realidades malditas.
El día llega muy tarde,
tras el pensamiento constante
mas brilla tras la vieja persiana
la luz que todo calma.
Las horas cabalgarán despiadadas
colmando los minutos de desencuentros,
mas ahora, en este presente,
el sol brilla...nuevamente.

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