En ocasiones el silencio te envuelve en su suave terciopelo,
los días pasan sin que se lean o escuchen las palabras,
pero en la mente siempre quedan versos.
Ellos, ansiosos por salir a la luz,
se encuentran con un bloque,
deciden esperar, con paciencia...
hasta que un día,digamos hoy,
abandonan la mente,
y, sin mucho ruido,
vuelven.

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