La palabra siempre se desvanece
languidece cada día un poco más
entre los avatares del tiempo
perdiéndose entre las certezas
que despiertan a cada momento.
languidece cada día un poco más
entre los avatares del tiempo
perdiéndose entre las certezas
que despiertan a cada momento.
¡Oh, cuántas veces la decimos!,
como un grandioso mandamiento
que emana de nuestros labios
como un manantial de amor
que indudablemente quedará en olvido.
Rebelde verbo que nos engaña
con palabras huecas en su esencia
que nuestra valentía trata de realizar
sin percatarse de su propia muerte
en el transcurso de la vida.

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