Dijiste adiós
dejando un desierto.
Pedí razones
hallando un verbo suelto.
Rogué perdón
encontrando el silencio.
No pidas sonrisas
entre estos labios maltrechos
que en aras de la amistad
rompieron mil juramentos.
No reclames sonrisas,
ayer se las llevó el viento.
Es absurdo hablar
cuando solo escucha el silencio
conociendo la eterna distancia
de nuestros pensamientos
que otorgaron vagas razones
justificando un "adiós" sin regreso.

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