
¿Dónde estarás? No era cierto eso que decían sobre el tiempo, no, él no cura las heridas, al menos no todas. Ya ha pasado el tiempo y sigues sin abrir la puerta de casa, aunque bueno, tampoco es esta la casa, pero, la realidad, es que no estás. Tu cuerpo desapareció un mes de febrero. La lluvia envolvió tu entierro, las nubes mi corazón. Nunca pensé que doliese tanto, sabía que pasaría, tenía que estar preparada. No, no lo estaba, aunque todos lo pensaban.
Es extraño pensar en ti y no encontrar una similitud en nuestra personalidad, un parecido que quizá solo yo veo. Sí, tu cuerpo se fue aquel mes de aquel año, sí, se fue, pero tú estás aquí. Más allá de creencias esotéricas, te siento cerca, observando cada paso que doy, ayudando cuando puedes, como puedes, tal como siempre lo hiciste. No te fuiste, tan solo dejaste de estar en cuerpo para estar en alma. Así lo vivo yo, sin creencias religiosas que valgan, sin creerme cuentos de nadie, sin preguntar por ti a nadie.
No tengo apenas cosas materiales para recordarte, me basta con mi pensamiento, con los momentos, con los castillos de arena arrastrados por las olas, con las velas sopladas ante tu mirada severa al tiempo que cariñosa, con el sonido de una llave abriendo la puerta de la calle, con los consejos que nunca seguía, con las discusiones por no tener las mismas ideas... me basta, para imaginar que sigues aquí, para pensar que estás conmigo y que aunque nunca te lo dijera, ahora, sí, ahora sabes que te quiero.
5 comentarios:
El tiempo no cura. Todo lo más apacigua el dolor.
Yo creo que cada uno tiene que equivocarse por sí mismo. Por mucho que se empeñen los padres, los hijos acaban por recorrer su camino, esquivando algunas piedras y tropezando en otras.
Besos.
Ay, nena, no puedo parar de lagrimear...
Estoy segura de que está con vos y lo estará siempre, de algún modo.
Estoy segura de que él leyó esta carta y se sonrió
Te dejo un abrazo fuerte.
Tu carta me recordó ESTA CANCIÓN
Otro abrazo.
Cuando seas capaz de contar una anécdota vivida con él y ponerle una sonrisa, ese justamente será el momento en que aunque recuerdes será con menos dolor, esa al menos es mi experiencia y en mi caso tenía catorce años cuando el se fue, he tenido durante mucho tiempo un sueño repetido, el no se había muerto, se había ido y le encontrábamos.
Desde tierras extremeñas, un abrazo grande.
María José
Tawaki creo que tienes razón el tiempo no cura, tan solo pasa y calma. Gracias por tus palabras
Marina yo cada día estoy más segura de que está, un abrazo y mil gracias por esa hermosa canción.
Maria Jose, ese momento lo vivo cada día, no recuerdo con dolor pero si con mucha añoranza. Un beso muy fuerte
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