
Va surcando mares
atravesando olas
levando el ancla
con rumbo incierto.
Llega al puerto
descansa, duerme
anclado queda
quizá por siempre
quizá algún tiempo.
Va surcando el mar
con el miedo bañado en sal
con el viento que toca su pelo
con el dolor en su pecho
con la vida llena de desconcierto.
Suelta amarras, echa el ancla
camino, parada
saludo, despedida
la duda que siempre amenaza.
4 comentarios:
Es hermosísimo este poema, que describe una vida y a la vez tantas vidas, como sólo tu sensibilidad puede hacerlo.
Me ha llegado muy profundo. Es bellísimo.
Te dejo un abrazo.
Hermoso poema, muchachita... me hizo lagrimear.
Un abrazo
¿El barco en el mar¿ ¿El ser humano en la vida?.... es lo mismo, pero nunca lo vi así, tú me lo acabas de descubrir y me he emocionado. Un abrazo grande, desde tierras extremeñas.
María José
Yo creo que lo importante es poner un rumbo, aunque luego vientos y mareas puedan desviarte de él.
Besos.
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