La violencia mata al verbo
dejando sólo silencio, sólo lágrimas,
declarando vacíos los derechos
llenando de miedo las miradas.
El puño, el ruido, el grito...
la sinrazón es toda una amenaza,
una huella de fuego en un pueblo
que quema toda la esperanza.
Nuestros ojos no quieren ver,
la imagen sobrecoge desde lejos
observando una calle rota
que parece sacada de otra historia.
No hay ideas, no hay razones...
solo temor, destrozo, decepciones;
ya no quedan ideologías
ahora... solo hay golpes.

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