21 febrero 2019

Versos que duelen


Un adiós que duele, no deja de doler por mucho
que pasen los años.







Hay versos que toman asiento en mi alma
aguardando al momento exacto,
a la fecha precisa,
a un mes determinado.
Rebozan como el vaso lleno,
aceleran el pulso,
crean un llanto
hasta ahora... silenciado.

 
Hay una estrofa que sólo nace en febrero,
tan real como cruel
tan injusta, tan despiadada
que apaga cualquier luz de mi ser.



Hay poemas que aún no han sido escritos
porque siempre tendrán tu olor,
ese olor que marchó
esa voz que murió...
Se refugian en mi pecho
donde aún guardo tu imagen,
esa que creí que olvidaría
ignorante de que lo querido jamás se olvida.


Hay palabras que no se escuchan
simplemente se sienten,
no llegan al papel, no lo necesitan,
se llevan tatuadas en la piel.


Hay espinas que no saca un alfiler,
quedando eternamente ocultas,
dejándose sentir
cuando el calendario recuerda tu fin.
Recuerdan un adiós entrelíneas
a quien único lo pudo entender,
recuerdan que marchaste hace años
y aún... sigue pareciéndome ayer.


Imagen de Stefan Keller en Pixabay

 

 

 

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