23 enero 2019

Recuerdos

Los pasos andados no vuelven
pero siempre dejan su huella


 



Recuerdo aquel día de agosto;
recorrí cada rincón de aquel lugar,
toqué las paredes ya vacías,
aspiré el aroma de mi vida
mientras los recuerdos me invadían.



Atrás quedaba la feliz infancia,
la arrogante adolescencia,
los primeros pasos, las primeras palabras...
mezcladas entre las risas
que aún se escuchaban por las esquinas.

 

Observé aquella ladera tras la ventana,
recordando mil caídas entre tuneras;
vi la imagen del viejo árbol
azotando sus ramas contra la persiana
y albergando el cantar de las aves.

 
Ya todo se había marchado,
ya no quedaba nada...
aquello parecía no pertenecerme,
pero algo quedaba resonando en el vacío:
el eco de mi profunda nostalgia.

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