17 diciembre 2018

Quedó




En mis labios quedó diluido un beso
eclipsado por los avatares del tiempo,
asesinos silenciosos del sentimiento
instalado en el corazón dormido
que se partió en mil pedazos.


En mi cuerpo quedaron las caricias
impregnadas de ternura compartida,
entre la complicidad extrema
de quienes se aman con entrega.


En mi alma quedó un suspiro
impotente ante un adiós cierto,
envuelto entre dulces momentos
que embriagan mis recuerdos.


En mis ojos quedaron mil lágrimas
escondidas para el mundo
mudas en tu abrazo, profundas;
gotitas de una tristeza
aroma de un ayer que no pudo ser un mañana.






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