Un nuevo atardecer aparece tras la ventana
dibujando la imagen perfecta;
la noche empieza a abrazar al día
regalando magia a nuestras miradas.
La calle adquiere un nuevo ritmo,
los pasos dejan de apresurarse
incluso el reloj parece lento
tras esa esfera de movimiento incesante.
Los frenéticos ruidos se van silenciando
mientras la luz se transforma repentina
impregnando de intimidad el momento,
envolviendo de calidez cada estancia.
Mañana habrá un nuevo encuentro,
la luz y la oscuridad se besarán,
soñaré despierta por un momento,
la magia envolverá todos mis desiertos.

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