¿Qué sentimiento es mejor?
Un niño le preguntó a su padre cuál era el
mejor de los sentimientos entre la tristeza, la alegría y la rabia.
El padre le tomó de la mano y lo llevó a dar un paseo para que lo
entendiera mejor.
Por el camino, el niño vio a un perro abandonado
que parecía tener sed. Se puso muy triste al verlo así y pidió a
su padre entrar en una tienda y comprar agua para el perrito. Una
hora después apareció una mujer que buscaba desesperadamente a su
perrito que había escapado de casa. Tanto la dueña como el perro
estaban felices y el niño se sintió alegre. Mientras se despedían
vieron como en la acera de enfrente un hombre pegaba a su perro.
Todos se llenaron de rabia y el pequeño corrió hacia un policía
que había visto en la tienda para denunciarlo.
Tras este suceso. El padre y el niño siguieron
caminando. Se encontraron con una mujer que pedía comida por la
calle. Al niño le pareció que tenía los ojos muy tristes y pidió
a su padre entrar en la cafetería para comprarle algo. El padre
sonrió y accedió. Mientras compraban vio como un joven se acercaba
a la mujer y le escupía. El niño salió corriendo de la tienda y le
dijo que se fuera o llamarían a la policía. Tomó un pañuelo que
tenía en su mochila y limpió la mano de la mujer viendo como aquel
indeseable se iba corriendo. El padre se acercó con la comida y la
mujer les dedicó una gran sonrisa de agradecimiento que puso muy
feliz tanto al padre como al niño.
Acabado el paseo se sentaron en el sillón de
casa:
Hijo, ningún sentimiento es mejor que otro. Lo
importante es que no te quedes indiferente ante ellos. Expresalos en
su justa medida y no mires para otro lado. No es lo que sientes sino
como reaccionas ante lo que sientes. Te diré un secreto: hay un
sentimiento sin el que los demás jamás existirían: el amor.

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