Cuando la oscuridad aparece
cuando la noche me sorprende
cuando aún paseo por las calles
observo el paso de aquel hombre
a la misma hora, con el mismo traje.
Sentado en la acera espera con calma
aguarda la hora del cierre
el momento de las luces apagadas
que impregna de silencio el momento
bañado por una tristeza disimulada.
Los trabajadores marchan al hogar
portan los restos del día
manzanas podridas que nadie quiere
envases rotos que no se venden
mas salvación para él, que sus ojos enciende.
Rebusca entre sucios contenedores
que quizá hoy le traigan suerte
mientras pasan los grandes coches
sin percatarse de que está presente
en esa hora de silencio, cuando todos duermen.
Sus manos están rotas, el cuerpo se adolece
baja su mirada cuando le observan
miradas de pena, miradas de sorpresa;
su rabia interior se contiene
cree que hoy, tal vez, halle la suerte.

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