En la lluvia de tus ojos
derramé un verso repentino
sintiendo mío tu dolor
haciendo mío tu temor
arrancando miedos a tus alas
cobijando tu corazón desquebrajado.
Las estrofas se dibujaron
no importaba la rima
tus ojos se secaron
tu sonrisa apareció
el poema había nacido
volvió a sonar tu voz.
La poesía abrió sus puertas
la lluvia se esfumó entre versos
que fueron besos para el alma;
y tras esa mirada en cascada
tras esas manos heridas y avergonzadas
yo, a un poema me entregaba.

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