Llevo arena en los bolsillos
y sal en la mirada
descalza me encuentra la arena
mientras mis pies se bañan
entre las olas que arropan las orillas
de mis islas canarias.
Acompaña a mis pasos el alisio
acariciando mi rostro
por las calles de mis barrios
desde donde siempre se ve el mar
punto de referencia
para cualquier canario.
Allá se observa al Nublo
saludando alegremente al Teide
mientras el mar de nubes
se hace presente ante mis ojos
regalando la imagen perfecta
a nuestros paisajes extraordinarios.
Las isas recorren cada palmo
de una tierra generosa
que a veces entona malagueñas
llegando su canto al alma
de aquel que se siente hijo
de una isla afortunada.
Desaparece el mar
en la negrura de la noche
dejando huellas de sal
en las arenas que ya no arden
mientras miramos al horizonte invisible
orgullosos de nuestras raíces

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