Los poemas más bellos
nacieron en la tristeza, la nostalgia, el recuerdo
cuando corazón y mente se unieron
en un imperturbable momento
tan efímero como el tiempo.
Así nacieron desde el alma
escuchando al sentimiento
construyendo versos imprevistos
retando a la razón en cada estrofa
mientras la rima perdía su importancia.
Los poemas más melodiosos
nacieron del amor, la alegría, el triunfo
cuando el cuerpo vibró repentino
tomando un viejo lápiz
que escribía rápido cual torbellino.
Solo el corazón creó poemas sinceros
donde la belleza y la melodía impregnaron los sentidos
ya fuera el dolor o la alegría su motivo;
solo el corazón podrá leer un verso
interiorizando todo su sentimiento.
¡Permite llorar a tus ojos!
¡Deja temblar tu cuerpo!
¡No calmes tu piel erizada!
Cuando el poema te inunde
disfruta de todos sus secretos.

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