Eran tres, sí, eso dicen, tres,
perseguían una estrella
desde un lejano Oriente
portaban regalos
para un pequeño sonriente.
Entre los oscuros caminos
el cielo iluminaba
resplandeciente la luna
sus pasos marcaba
hacia una cueva hecha morada.
Llegados al destino
de rodillas se presentaban
adorando a un niño
regalando incienso, oro y mirra
según la historia sagrada.
Siguen siendo tres, si, tres son
el que se cayó no se halla;
consiguen la sonrisa de un niño
la ilusión del adulto
en una noche ansiada.
Paquetes bajo el árbol
brillo en los ojitos
risas, sueños, carcajadas
entre los niños de la casa
creando un año más la magia.
Creyente, agnóstica, pagana
no se pierde la historia
se mantiene la magia
contenida en unos rostros
que devuelven la esperanza.
perseguían una estrella
desde un lejano Oriente
portaban regalos
para un pequeño sonriente.
Entre los oscuros caminos
el cielo iluminaba
resplandeciente la luna
sus pasos marcaba
hacia una cueva hecha morada.
Llegados al destino
de rodillas se presentaban
adorando a un niño
regalando incienso, oro y mirra
según la historia sagrada.
Siguen siendo tres, si, tres son
el que se cayó no se halla;
consiguen la sonrisa de un niño
la ilusión del adulto
en una noche ansiada.
Paquetes bajo el árbol
brillo en los ojitos
risas, sueños, carcajadas
entre los niños de la casa
creando un año más la magia.
Creyente, agnóstica, pagana
no se pierde la historia
se mantiene la magia
contenida en unos rostros
que devuelven la esperanza.

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