Asómate, mírame, entra
abro mis puertas
cuidado si tropiezas
¡lo descuidé tanto!
No te pares, ¡entra!
despacio, perdí la costumbre
entre tantas ausencias.
Abro hoy los candados
las puertas de mi interior
silenciado conscientemente
secuestrado sin rescate
eclipsado momentáneamente
en los resquicios de sentimientos
que robaron su razón.
Sé paciente, comprende
que el silencio es un cristal
se quiebra fácilmente
mas los cristales hieren
hasta recoger sus pedazos;
descubre lentamente
lo que siente el ser latente.
¡Entra! seas quien seas
Amigo, amor, compañero o viajero
se acabó el corazón encerrado
empiezo a sentir como antaño
con viveza, ilusión y sueños olvidados;
¡Entra! Te invito al lugar secreto
donde nacen versos perdidos en el tiempo.

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