06 noviembre 2015

Reflexión






Hay cosas que solo se pueden entender con el tiempo, situaciones que, pasados unos meses o, en ocasiones unos años, comienzas a explicarte. Es muy difícil estar en paz con uno mismo cuando no logras entender los motivos de lo que sucede, y, es que, a veces, ni el motivo existe, pero siempre intentamos encontrarlo. Supongo que es algo humano el hecho de intentar buscar una razón para cada cosa. Sin embargo, esa paz de la que hablo no sirve de nada si no eres capaz de perdonarte a ti mismo.


Algunos hablan del perdón como algo sencillo; no lo es. Creo que es lo más complicado del mundo. Perdonar no consiste solo en pedir perdón; perdonar es aceptar, asumir, cambiar... comprende tantas cosas que no podría ser algo tan fácil... y una vez pedido el perdón hay que entender que ese perdón puede no llegar nunca, o llegar cuando ya no lo esperas. Quizá lo más difícil no es que te perdonen sino que te perdones. Sí, porque después de pedir perdón comienza el proceso de "auto perdón", un proceso en el que uno se puede perder mil veces. Solo cuando consigues perdonarte a ti mismo por tus errores, solo cuando consigues entender que no eres perfecto, que también puedes decepcionar, que también puedes causar dolor aunque sea sin quererlo, solo en ese momento consigues estar en paz. 


Todos tenemos algo que perdonarnos a nosotros mismos. Cada vez que pidas perdón ten en mente que quizá no seas perdonado, pero cada vez que te mires a un espejo comprométete a perdonarte.

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