Si tus labios no conquistaron su boca
no te enfades, no lamentes;
si tus manos no acarician su alma
no llores, no odies,
que la soledad abrazó su cuerpo
cuando huía del desaliento.
Pudo el viento arrastrar tormentos
desechar rencores, olvidar errores
mas cabalga sola por el camino
como una loca perdida en sus delirios.
Si su confianza no es plena
no te ofendas, no condenes;
si su mirada se esconde
no te inquietes no te alejes
que la coraza esconde un corazón
aguardando un latido que aún no siente.

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