He aprendido a guardar silencio cuando debo guardarlo, a romperlo cuando es necesario, pero sobre todo a respetarlo.
He aprendido que no somos dueños de absolutamente nada más que de nuestras propias vidas.
He aprendido que el orgullo, el rencor y la envidia son las llaves maestras de la infelicidad, y yo quiero ser feliz.
He aprendido que es imposible obligarse a olvidar; el olvido llega cuando tiene que llegar, a veces ni llega pero no
podemos permitirle parar nuestras vidas.
He aprendido a no juzgar a las personas, a aceptarlas como son porque todos tenemos una historia que en ocasiones no puede
ni ser contada.
He aprendido a no esconder mis sentimientos ni mi sensibilidad, son parte de mi, no me abandonan aunque los niegue y a nadie van a dañar.
He aprendido a valorar lo que poseo, aunque no sea mucho, aunque sea tan efímero como el tiempo, pero, hoy lo poseo.
He aprendido a ser paciente, a esperar a que los acontecimientos tengan lugar y a no correr a por ellos antes de que
sucedan.
He aprendido que el amor más bonito, es aquél que uno se dedica a si mismo y transmite a los demás con solo una sonrisa o
una palabra.
He aprendido que todo viene y va, todo ocurre por algo. No debo apesadumbrarme por ello, simplemente seguir avanzando.
He aprendido a no culparme, a no insultarme, a reconocer mis culpas, pedir perdón y volver a empezar.
Sobre todo... he aprendido a ser yo, a estar en paz, a quererme de verdad.
He aprendido a ser paciente, a esperar a que los acontecimientos tengan lugar y a no correr a por ellos antes de que
sucedan.
He aprendido que el amor más bonito, es aquél que uno se dedica a si mismo y transmite a los demás con solo una sonrisa o
una palabra.
He aprendido que todo viene y va, todo ocurre por algo. No debo apesadumbrarme por ello, simplemente seguir avanzando.
He aprendido a no culparme, a no insultarme, a reconocer mis culpas, pedir perdón y volver a empezar.
Sobre todo... he aprendido a ser yo, a estar en paz, a quererme de verdad.


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