El corazón se hizo
hielo
bajo el cuerpo de
hojalata;
quedó rendido ante
el abismo
de un silencio sin
sentido
que marcó el nuevo
camino.
Las lágrimas
cesaron
tras impregnar la
almohada
recorriendo el
rostro
creando nudos en la
garganta
que nadie pudo
deshacer.
Las palabras
perdieron valor
envolviéndose en el
viento
para quedar como
recuerdos
de un momento
especial
que la vida se
llevó.
La sonrisa cambió
repentina
maduró sin darse
cuenta
dejando aquella rosa
bella
marchitar sin ser
vista
guardando sus
espinas.
El mundo giró
nuevamente
ofreciendo cambios
regalando enseñanzas
curando heridas
otorgando pequeñas
esperanzas.

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