Mientras lloraba
dibujé un arcoíris;
empecé por el color
más frío
que recogió
lágrimas dolorosas
quebradoras de mi
alma
asesinas de mi
esperanza.
Cesó el llanto para
dar otro color
en él dejé las
miradas bajas
las sonrisas
silenciadas
las culpas que
quemaban
los recuerdos que
apuñalaban.
Despertó mi risa
con nuevos colores
imaginando un viaje
al infinito
pinté mi rostro
como el de un payaso
y el arcoiris rodeo
mis labios
plasmando una nueva
sonrisa.
Nació hoy un
arcoíris
impregnado de
ilusión
laberinto de una
tristeza
que entre colores se
perdió
forjando un nuevo
yo.
El corazón se hizo
hielo
bajo el cuerpo de
hojalata
quedó rendido ante
el abismo
de un silencio sin
sentido
que marcó el nuevo
camino.
Las lágrimas
cesaron
tras impregnar la
almohada
recorriendo el
rostro
creando nudos en la
garganta
que nadie pudo
deshacer.
Las palabras
perdieron valor
envolviéndose en el
viento
para quedar como
recuerdos
de un momento
especial
que la vida se
llevó.
La sonrisa cambió
repentina
maduró sin darse
cuenta
dejando aquella rosa
bella
marchitar sin ser
vista
guardando sus
espinas.
El mundo giró
nuevamente
ofreciendo cambios
regalando enseñanzas
curando heridas
otorgando pequeñas
esperanzas.

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