14 abril 2015

Pensamientos








Muchas de las personas que conocen mi gusto por escribir, piensan que tengo el don de transmitir lo que siento. Hoy, que escribo este texto, pienso en esa palabra "don". ¿Cómo se puede tener ese don cuando un sentimiento enorme colapsa todas tus palabras? A veces, la vida te sorprende dándote un golpe donde no esperabas, y, de repente, todo lo que creías, todo aquello en lo que con esfuerzo aprendiste a confiar, cae ante tus ojos. Hoy no puedo expresar lo que estoy sintiendo porque no es un solo sentimiento, es un cúmulo de emociones que van degenerando en otras. Comienza con la incredulidad, le sigue la rabia, las lágrimas de impotencia, la tristeza, el desconcierto, la aceptación... y llega al silencio, lo único que me pertenece. Es uno de esos días en los que te gustaría tener un botón para retroceder o una goma para borrar. Los grandes consejeros dicen siempre "olvida", pero ¿cómo? ¿Cómo olvidar un pedacito de corazón que brindaste con todo tu cariño cuando ya no creías en nadie?¿Cómo borrar las culpas que dan vueltas en tu cabeza día y noche? ¿Cómo hacer ver que sientes algo muy diferente al amor, que aún sin serlo, sigue siendo amor sin pretender nada? ¿Cómo demostrar que no hay nada oculto, que más allá de lo que se cree existe una verdad que a veces nos negamos a ver?


Lo sé, tú, que estás leyendo en este momento, no me entiendes, te preguntarás a qué viene esto, pero es que hay días en que todos mis sentimientos se cruzan ante mis ojos como un gran muro contra el que me golpeo una y otra vez. ¿Estoy loca? No lo sé. Solo sé que navego entre mil preguntas sin encontrar ni el olvido ni la aceptación.Quizá no debí escribir este texto, tampoco lo sé. Solo sé que mis lágrimas no cesan, mis pensamientos no callan y las culpas que escribo en mis adentros no me dejan renacer.




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