14 febrero 2015

Sueños








Quizá me perdí en un sueño que solo era eso... un sueño. Me equivoqué y mis ojos vieron inmensos océanos que bañaron mi piel durante varios días. Erré, todos lo hacemos a diario. La mirada cambió, la ilusión voló, los pasos se marcharon por otros caminos con la intención de encontrar una señal que hiciera crecer la esperanza. Día tras día ofreciendo una sonrisa que sin ser fingida no transmitía todas las verdades. Sin embargo, el sueño dejó su rastro, dejó su huella demostrando que había pedacitos que habían revivido fuegos antaño extinguidos. Valió la pena sentir por un solo momento esa luz que no quema pero da el calor necesario para permanecer... y aunque todo cambia, un día sentí algo que fue maravilloso, que fue un sueño, sí, pero fue el sueño que yo soñé.

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