Cuentan que hace mucho tiempo existió un corazón enorme que solo sabía tener y dar sentimientos. El corazón se hallaba alegre, dichoso; cada día el sol le iluminaba otorgándole razones poderosas para repartir mil sentimientos. Con el tiempo, el mundo cambió.
El corazón se fue arrugando para no romperse de golpe pues pensaba que nadie merecía sufrir por su propio sufrimiento... pero todo se rompe, y el día llegó. Miles de pedazos aparecieron esparcidos por el aire como si una leve capa de nieve cayera allá, donde nunca existió.
Sin embargo,el latido del corazón jamás muere. Con gran esfuerzo fue recogiendo cada minúsculo pedacito. Era difícil hallarlos, se encontraban desperdigados por mil lugares, mas lo difícil no es imposible. Algunas manos ayudaron, el sentimiento recogió unos cuantos, la ilusión no cesó de buscarlos y poco a poco, aquél corazón volvió a tener cada uno de sus pedazos. Nunca fue el mismo, pues los rasguños aún estaban en él pero qué más dará uno, dos o tres rasguños cuando puedes sentir otra vez.
¿Aún no conocen a este corazón? Es gracioso, porque vive en cada uno de ustedes, sí, ustedes, quienes leen este texto. A todos nos han roto el corazón alguna vez y hemos tomado fuerzas de cualquier manera para reconstruirlo, y lo hemos hecho, de una forma u otra, pues ese latido que vibra en el pecho, jamás muere en nuestro interior.
El corazón se fue arrugando para no romperse de golpe pues pensaba que nadie merecía sufrir por su propio sufrimiento... pero todo se rompe, y el día llegó. Miles de pedazos aparecieron esparcidos por el aire como si una leve capa de nieve cayera allá, donde nunca existió.
Sin embargo,el latido del corazón jamás muere. Con gran esfuerzo fue recogiendo cada minúsculo pedacito. Era difícil hallarlos, se encontraban desperdigados por mil lugares, mas lo difícil no es imposible. Algunas manos ayudaron, el sentimiento recogió unos cuantos, la ilusión no cesó de buscarlos y poco a poco, aquél corazón volvió a tener cada uno de sus pedazos. Nunca fue el mismo, pues los rasguños aún estaban en él pero qué más dará uno, dos o tres rasguños cuando puedes sentir otra vez.
¿Aún no conocen a este corazón? Es gracioso, porque vive en cada uno de ustedes, sí, ustedes, quienes leen este texto. A todos nos han roto el corazón alguna vez y hemos tomado fuerzas de cualquier manera para reconstruirlo, y lo hemos hecho, de una forma u otra, pues ese latido que vibra en el pecho, jamás muere en nuestro interior.

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