Rescátame
pues la impune soledad
ayer aceptada con humildad
apuñala hoy mi ser
dando muerte a mi alma.
Ayúdame
pues el vacío es inmenso
entre los eternos silencios
que cubren mis labios
mientras pasan mis años.
Sálvame
pues perdí mis sueños
intentando ver la realidad
que se presenta ante mi
sin dejarme respirar.
Recuérdame
pues olvidé quien soy
creyendo poder ser
aquella que jamás fui
perdiéndome en mi.
Escúchame
pues necesito refugio
en palabras sinceras
que hablen de un cariño
escondido para mis días.
Sin más... abrígame

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