15 septiembre 2014

Soledad





Cuando has conocido la soledad, temes por momentos la compañía.
 Recelas de perder aquellas pequeñas alas que nacieron tras el abismo de múltiples derrotas. 
Cuando aprendes a vivir con la soledad sin amarguras ni reproches temes repetir la caída y perder las fuerzas para emprender el vuelo otra vez.
Aunque el tiempo pase, aunque te compensen con lo más bello del mundo, la sensación de que te arrancan algo es tan inevitable como inexplicable.
Nadie quiere la soledad, mas que valioso poder esconde cuando deja de ser dolorosa y se convierte en aliada de tus días.
 Vivir en soledad no significa encerrarse en una burbuja ni esconderse sino entender la propia libertad de una manera diferente

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