Carta a un sentimiento
Querido amor,
Hace mucho tiempo que perdí la ilusión por hallarte. Te conocí en mi
juventud, cuando nada de ti sabía y todo de ti esperaba. Cuentos de princesas
en los que pronto dejé de creer. Sin embargo, nunca podré decir que eres un
sentimiento horrible pues de ti guardo muy buenos recuerdos. Me enseñaste
muchas cosas, algunas que me negué a creer, otras que jamás esperé pero sobre
todo me conocí a mí misma cuando te albergué en mi interior.
Aprendí a vivir sin ti. No quería
sentirte, te negaba, pero siempre que quisiste, me encontraste. Ya no me
engañabas, te acogía con cautela sin dejarme cegar aunque disfrutando cada
pequeño momento de felicidad que me regalabas. Sabía que morirías nuevamente,
que te marchitarías a pesar de mi
necesidad de crear un huequito para un sentimiento tan bello. No me equivoqué.
Te fuiste apagando lentamente y dejé de luchar por mantenerte. Dejé de creer en
ti. Me hiciste soñar por un momento, creer que podrías existir para mí pero la
soledad vino a mi encuentro. Me culpé mil veces por apagarte en mi interior mas
el tiempo y la vida se encargaron de enseñarme que tal vez aquél no era el
momento para tocar mi corazón.
Ahora solo vives en mí como
sentimiento humano. Tocas mi puerta y yo la dejo entreabierta sin esperar nada.
Ya no me ilusiona sentirte como ayer, ya no soy como ayer. Sigo siendo aquella
chica sensible que habla de sentimientos tan hermosos como tú en mis poemas,
que se sonroja al verte aparecer fugazmente en su vida, que sonríe al verte
pasar de lejos y que sueña con solo imaginar que tocas su alma. Sí, sigo siendo
tan sensible como para llorar ante tus encrucijadas pero ya no te ansío,
ya no. Me acostumbré a tu ausencia como acompañante y acostumbrarse es
malo, pero en ocasiones es el único salvavidas que encuentras a tu alcance.
Existes, lo sé, te he sentido en mil ocasiones, de mil maneras diferentes mas
el miedo venció mi batalla interna y ya no sé si querer darte cobijo en mi interior
o no. Te tuve en mi vida, soy feliz por ello pero ya no te espero… ya no.

No hay comentarios:
Publicar un comentario