Dolió el silencio, la indiferencia
quemó el susurro del viento
y la soledad del tiempo.
Palpitó intensamente el corazón
creyéndose despreciado, abandonado
inconsciente de su propia realidad
ya no estaba acompañado.
Cayó una lágrima guardada
olvidada en algún rincón
o silenciada por respeto
a un ayer que murió.
Tembló el pensamiento secreto
creyó sentirse descubierto
y de nuevo, guardó silencio.

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