23 noviembre 2017



Sigo en mi intento por descubrir nuevos poetas, hoy le toca a Leopoldo Panero, les dejo un poema suyo. Iré dejando más poemas de él y de otros. Hoy les dejo con su propio epitafio, un poema que me sobrecogió.






Epitafio

Ha muerto
acribillado por los besos de sus hijos,
absuelto por los ojos más dulcemente azules
y con el corazón más tranquilo que otros días,
el poeta Leopoldo Panero,
que nació en la ciudad de Astorga
y maduró su vida bajo el silencio de una encina.
Que amó mucho,
bebió mucho y ahora,
vendados sus ojos,
espera la resurrección de la carne
aquí, bajo esta piedra


(extraído de la antología "Memoria del corazón")


21 noviembre 2017

Taza en la mañana





Una taza de café a media luz
con ese día que despierta
entre miradas soñolientras
cuando aún todo está en silencio
y las horas pasan lentas.


Una ventana abierta
los primeros pasos se escuchan
algunos apresurados, otros lentos
intentando despojarse del sueño
mientras el amanecer les encuentra.


Ya se escucha a los chiquillos
arrastrando maletas de ruedas
corriendo con mochilas a cuesta
riendo a pesar de las horas
cual si fueran a una fiesta.


Un pequeño llora en una cercana acera
arropado por su madre
quien pronto creará sus risas nuevas
los juegos locos para empezar la mañana
sin contagiarle quizá todas sus penas.


Así se levanta Ra ante mis ojos
recogiendo instantes mágicos
mientras consumo mi taza de café
apresurando mis pasos lentos y dormidos
para abandonar el silencio matutino.

20 noviembre 2017

Los libros del abuelo



Hace años escribí un pequeño cuento llamado "Los libros del abuelo". Haciendo una limpieza de escritos, apareció y se lo envié a una amiga, Zarinna. Ella quiso grabarlo con su voz. Otro amigo al oírlo me pidió permiso para realizar un video montaje, y, evidentemente, el permiso se lo di rapidísimo. Karlosbcn hizo el montaje y aquí tenemos el resultado. Espero que les guste tanto como a mí. Gracias Zarinna y Karlosbcn.



16 noviembre 2017

Cartas

 
 
         He escrito tantas cartas en mi vida que a veces se convierte en algo automático. A veces escribo cartas que nadie lee, que no tienen destinatario ni remitente, simplemente unas palabras que me apetece expresar. Sin embargo, jamás te he escrito a ti. Tal vez por dejadez, por no saber que decir o por no encontrar el momento, jamás lo hice.


      Brotas de mis manos y de mis labios en el más profundo de los silencios. No me atrevo a definirme como aquellos que de forma tan hermosa te crean pues para mí eres sagrada. Llenas cada vacío e invades mi alma creando mi libertad. Las lágrimas te han creado y las sonrisas han resultado de ti. Eres mi historia, mis días, mis amores, mi inocencia, mis desvelos, mis llantos, etc., tú eres todo lo que yo soy pues te he ligado a mí con el lazo más fuerte que se crea en este mundo.





       Escribí tu nombre con letras doradas en mi corazón para no olvidar que me sacaste del abismo, que salvaste mis días, que me enseñaste un camino. Quise conocerte plenamente y me atreví a darte voz dentro de mi extremada timidez. Fue la mejor sensación que tuve, poner mi voz en ti, darte forma, sentido, sentimiento. Te escribí junto a muchos amigos, pedacito a pedacito por el simple hecho de sentirte cerca. Entré en tu mundo y tú creaste el mío, conocí tus distintas formas, sigo adentrándome en ese paraíso, descubriendo cada día una manera de hacerte más mía. Ahora ya no te busco, tú llegas sola, abrazada a mis lágrimas y a mis sonrisas, a mis momentos, regalándome tu caricia.



    Seguramente ya sabes quien eres, ya sabes por qué te escribo. No tienes que contestar, contestas a cada llegada, cada vez que me sorprendes en la madrugada, cuando naces de un objeto, de una palabra, ahí está tu respuesta. Sí, mi querida poesía, tú me has dado toda la energía que siempre necesité, y no yo no soy poeta, tampoco lo quiero ser, sólo quiero amarte, hacer por ti lo que pueda hacer.



    Yo no hago promesas, y no las voy a hacer, pero estoy segura de que jamás te volveré a abandonar. Cuando me fui una vez tú volviste, me diste todo sin pedir nada, sigues sin pedir regalándome tu poder y la fuerza de tu palabra para sobrevivir en una sociedad que a veces me desagrada. No te dejaré de nuevo, ahora nos une un lazo que no se puede romper y ese lazo es mi gran esperanza.




Te quiero, mi poesía adorada


Un beso, de quien tanto te ama.




15 noviembre 2017

Desde mi rincón





Aquí estoy de nuevo
sentada donde siempre
acariciando el cristal
con mis dedos de papel
observando la lluvia
que va calmándose a cada segundo.


Aquí­ estoy en este rincón
donde tantas noches he llorado
donde pedí deseos a las estrellas
donde con la mirada imaginé, soñé.


Esta noche es diferente
la sonrisa traspasa mis labios
con la paz interior en mi
y un cambio forjándose en mi ser.


Hoy la lluvia no me entristece
me parece más bella que nunca
y quisiera bailar bajo ella
gritando, cantando, soñando
con  nuevos caminos, nuevas ilusiones
con el despojo de todas las piedras dañinas.

Ahora escuchas mi silencio
que quizá preocupe a tus sentidos
mas es mi necesidad imperiosa
por cabalgar cada una de las olas.

No estoy triste cuando escribo
mi cara dibuja una sonrisa sincera
y mis ojos se cierran sintiendo el verso
que poco a poco teclean mis dedos.


Están conmigo la soledad, el recuerdo
¿acaso podrí­an abandonarme?
mas con acuarelas pintaré sus tristes rostros
trazando un nuevo trayecto
un camino que desconozco por entero
un  cambio que no veo pero siento.