21 febrero 2020

Dicen







Dicen que los años pasan
regalando olvido, mitigando dolor,
doblegando a la tristeza
instaurando la razón
mas... sigue doliendo el corazón.

Dicen que la muerte te sepulta
rompiendo tu imagen en pedazos,
difuminando rostros y momentos
calmando al recuerdo
mas... siempre estás en el pensamiento.

Dicen que el nudo en la garganta desaparece,
que las lágrimas se secan
con el viento que deja el paso del tiempo,
borrando huellas, borrando sentimientos,
mas...el viento no vino a mi encuentro.

Dicen que ya van demasiados años...
 ¿y qué?
aquí te sigo recordando. 



Imagen de mcredifine en Pixabay


19 febrero 2020

Pena







De repente me dio la pena...
recordé un tiempo bonito
en el que la risa me acompañaba;
vi rostros que  ya no están,
recibí abrazos muy sinceros,
ignoro si soñé despierta
mas la pena invadió mi cuerpo.


Mis ojos se llenaron de lluvia,
una lluvia que siempre queda encerrada
hiriendo a un pequeño corazón
que siente más de lo que debiera.


De repente esta pena me hace escribir...
derramo una lágrima sin percatarme,
intento sonreír, ¡recomponte!,¡sé fuerte!
mas tranquia... ahora nadie te puede oír.

Mi interior me incita a escribir
derramando en un papel la lava que me quema,
aún temiendo que nadie la comprenda;
voy formando un escudo en cada poema,
escondiendo verdades y tristezas
mientras cada una de las estrofas
lleva colgada cada una de mis penas.




Imagen de Engin_Akyurt en Pixabay


12 febrero 2020

Él








Él llora sin que le escuchen,
se lastima, se rompe,
se recompone en silencio;
intenta resistir, intenta hacerse roca
pero se quiebra fácilmente,
preguntándose por qué diablos siente.


Él se pone una coraza invisible,
se aisla intentando esquivar los golpes
pero es imposible hacerse de hierro
cuando los sentimientos le vencen.



Él habla en cada poema, en cada mirada,
en cada sonrisa entrecortada
y aún así, nadie lo abraza,
nadie reconstruye sus alas.


Él... es ignorado por el mundo,
se esconde, se refugia,
se duerme...
él... mi corazón sensible,
mi motor callado,
mi palpito ignorado.



Imagen de Rebekka D en Pixabay

10 febrero 2020

Vivo entre poemas







Vivo en un poema triste
que va perdiendo rimas
en cada página de un libro
que aún no ha sido escrito.

Vivo entre las cadenas
de un alma sensible
que crea mil condenas
que son imperceptibles.

Y aún así vivo...
aferrada a algo que desconozco
arrojando sueños por el camino
forzando sonrisas aún sin motivo.


Claro que vivo,
entre mil versos imprecisos
donde duerme profundamente
lo que el ojo aún no ha visto.



Imagen de andreas160578 en Pixabay


 

07 febrero 2020

Mi mar







Veces rabioso, veces sereno
azul intenso, transparente...
te muestras en cada ola
haciéndote presente,
regalas el aroma que embriaga,
la melodía que adormece.


Me rodeas...
mis ojos siempre te encuentran
perdiéndose en tu inmensidad,
observando ese horizonte lejano
donde parece que todo acaba,
donde todo vuelve a empezar.


Te mueves...
no cesas de moverte,
el viento te mece
y en silencio se unen
mientras otros admiramos
la fuerza que poseen.


Veces calmado, veces furioso
cual todo ser humano...
a ti pertenecemos, a nadie perteneces;
refugio para mi corazón isleño
certeza del constante movimiento,
mi mar, mi amigo, mi ensueño.




Imagen de Pexels en Pixabay

 

05 febrero 2020

¡Qué tristeza!







 




¡Qué tristeza!
Su prisión no tenía barrotes;
puertas abiertas, alas prestas
¡Y no escapaba!

 
¡Qué tristeza!
Saber que era su propia carcelera,
teniendo alas
y la libertad tan cerca.

 
¡Qué tristeza!
Pues su cárcel no era un lugar
sino el vacío de un corazón
que nunca supo como llenar.




Imagen de Klaus Hausmann en Pixabay



03 febrero 2020

Olvidé el amor







Yo ya olvidé el amor,
recuerdo haberlo conocido,
acercarlo a mi pecho
y darle cobijo;
olvidé su imagen
su voz, sus pasos,
su abrigo.


Olvidé los susurros,
las miradas complices,
la manos encajadas
y la sorisa irracional.


Yo ya olvidé el amor,
aunque lo acaricié
como se acaricia a un niño,
dándole la ternura
que no se conoce
hasta que sientes su roce.


Olvidé el rostro del amor
pero recuerdo su belleza,
su sinceridad desbordante
y su eterna delicadeza.


Yo ya olvidé el amor...
mas recuerdo sentirlo
abrazando mi alma,
por un tiempo muy pequeño;
y ahora recuerdo...
que de amar... nadie se olvida.



Imagen de armennano en Pixabay