[...] Y se hizo vieja entre libros y poemas. Observando de lejos al amor y sintiendo como nadie sintió. Albergó sentimientos que no se conocieron jamás. Aunque el amor no se instaló en su vida por mucho tiempo, lo acogió como mejor supo, lo vivio tanto como pudo mas lo desterró sin una razón conocida. No importaba, halló lo necesario para no intercambiar tan bello sentimiento por el rencor o la amargura... Y allí van sus pasos marchitos, buscando aún caminos para reencontrar la ilusión sin perder la sonrisa ni cerrar su corazón [...]
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