10 julio 2017

Pincel para el dolor










Madre, enséñame a pintar mis ojos
que no vean la tristeza que vive en ellos
que no brote la lágrima que duerme
despertando solo junto a la almohada
sin dejar una noche de paz
rodeada por suspiros felices.


Mi corazón está galopando nervioso
como un caballo salvaje sin límites
que recorre el campo sin un rumbo
respirando el aroma de la libertad
constantando la belleza del mundo
pero prisionero de su propia condición.


Si madre, pinta estos ojos que no desprenden luz
rellenalos con la esperanza de tu amor eterno
única energía de mis peores momentos
incondicional sentimiento que nunca duerme
aunque todos se hayan ido, aunque ya nada quede
estarás tú para regalarme ese pincel de alegría.


Que no sepan lo que pasa, madre,
no dejes que lo sepan, por favor;
que de mis males se reirían
vergüenzas de mi interior
que en niña y mujer se combinó
al sentir sin limitar la sensibilidad que nació.


Lo sé madre, tú no puedes pintarme,
no conoces el ardor que llevo en mi pecho
la mordaza que silencia mi voz
mas quedo con tu cariño
único compañero para mis días hoy
que pintará de alegría mi triste corazón.


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